LA ESPIRITUALIDAD PROHIBIDA X
Julio 30, 2008 por Webmaster
VOCACIÓN, NACIONALIDAD Y JUSTICIA SOCIAL. DE LO QUE HE VISTO, DE LO QUE HE VIVIDO, DE LO QUE PIENSO Y CREO. (X)
Por Félix Sautié Mederos. E-Mail: fsautié@yahoo.es
En el anterior capítulo comencé a explicarles un poco sobre la influencia que ejercieron en mi persona algunos profesores de origen latinoamericano y en especial de Cuba, en un medio docente profundamente influido por el Nacional Catolicismo dado lo reciente de la Guerra Civil Española y la composición de un profesorado procedente de la Península Ibérica.
En es te orden de cosas, les hablé del Hermano Guillermo mejicano, de quien he planteado varias referencias importantes sobre sus ideas, sus criterios e incluso su conducta frente a la insolencia de un alumno de una familia muy rica a quien puso en su lugar delante de todo su alumnado. También del Hermano Hugo quien ha cultivado siempre y aún lo hace hoy en los momentos en que escribo estos testimonios (abril 2008) con todos sus ex alumnos pasando por encima de sus más de 80 años, y estimulándonos en el amor a la Historia Patria y a las tradiciones de nuestro pueblo. El Hermano Hugo para todos los que lo conocimos es un verdadero paradigma de dignidad y espíritu religioso.
Ahora para cerrar este testimonio quiero hablarles del Hermano Ramón Lorenzo, también de origen cubano que fue quizás quien más influyó en la radicalización de mi vocación religiosa, porque me puso en conocimiento, dada la confianza que alcanzamos, de su experiencia traumática en el enfrentamiento de las tendencias que le impedían dar riendas sueltas a los sentimientos criollos autóctonos que lo inclinaban a un enfoque más abierto y adecuado de nuestras realidades, lo que entraba en contradicción con el pietismo formalista casi idolátrico que es característico del Nacional Catolicismo. En aquella época no se había celebrado aún el Concilio Vaticano II; pero ahora ya de viejo cuando han transcurrido muchos años del Concilio y de aquellos momentos, comprendo que dentro de las contradicciones que se nos hacían evidente a algunos de nosotros y como parte de la visión sobre los problemas de la realidad social que nos íbamos conformando, se desarrollaba entonces en nuestra espiritualidad un caldo de cultivo que exigía cambios, que si bien no podíamos identificar exactamente la necesidad de un movimiento general en toda la iglesia como fue lo que sucedió durante Vaticano II, si comenzamos a intuir que algo no funcionaba y que muchas cosas había que transformarlas. Las conversaciones con el Hermano Ramón fueron determinantes en mi vida para comprender que el camino que teníamos que remontar era propio, sin esquemas ni condicionamientos extemporáneos que se nos plantaban a partir de la doctrina del Santo Temor de Dios. Poco a Poco, comenzamos a comprender que Dios no podía ser un ente temido al que no podíamos llegar como algo cercano y paternal. Debo decirles con toda franqueza, que la duda sobre aquella visión del Dios justiciero Rey de los Ejércitos que castigan ya no podía entenderlo, hasta que un día encontré un documento de José Martí con el título Hombre de Campo y en un párrafo muy específico estaba la respuesta que yo necesitaba: “Ese Dios que regatea, que vende la salvación, que todo lo hace a cambio de dinero, que manda a las gentes al infierno si no le pagan, y si le pagan las manda al cielo, ese Dios es una especie de prestamista, de usurero, de tendero… ¡No, amigo mío, hay otro Dios”. Aquellos eran los planteamientos y las cosas de José Martí que para nosotros estaban vedadas. Ya había transcurrido 1953 y las celebraciones del Centenario del Natalicio de nuestro Apóstol José Martí. Aquel año quedó marcado en mi persona muy profundamente, en primer lugar por el Asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, el que se produjo en época de vacaciones. Posteriormente con inicio del curso 1953 a 1954 en septiembre de 1953: primero, comienzo en el Bachillerato; y segundo en esa fecha transito de la Cruzada Eucarística a la JEC, de lo cual ya he escrito en capítulos anteriores, siguiendo el criterio de testimoniar pasado y presente en un orden no estrictamente cronológico sino de conceptos básicos que quizás haga más interesante estos relatos. Cuando se iniciaron las clases de ese curso en Septiembre, estaban “apagados” y “prohibidos” prácticamente dentro de los muros escolares que nos resguardaban del mundo exterior, los ecos de aquella dramática acción, que debo confesarles con toda franqueza que me había sorprendido dentro de esa urna de cristal de la que tanto les he hablado que era la Enseñanza Primaria y el último año en la Cruzada Eucarística. Nunca hasta entonces, a pesar de las premoniciones de mi padre al respecto dentro del ámbito familiar y de sus amigos, pensé que la guerra se iba a hacer presente en nuestro país. Así fue y con el tiempo aquella acción heroica de entonces, cambió para siempre el rumbo de mi vida. Mi último año en la Enseñanza Primaria, cursé lo que entonces se le denominaba Ingreso al Bachillerato fue un curso escolar de rebeldías, el único en el que no obtuve ningún premio especial, ni siquiera el de Religión. Hoy comprendo mejor que fue el resultado sobre mi persona de la acción de las influencias externas de una sociedad convulsa, que yo no entendía entonces que estaban radicalizando y transformando a mi espiritualidad, mi sentido místico de la Religión e incluso la orientación definitiva de mi vocación religiosa. Los reflejos de las celebraciones del Centenario de José Martí llenas de pomposas declaraciones internas y actos luminosos con uniformes de gala, se habían fundido con los del Cincuentenario Marista en Cuba, porque la Congregación había desembarcado en Cienguegos en 1903. Lo que más se recalcó de Martí fue su pensamiento que dice: La Patria es Ara y no pedestal. Aquella frase quedó sembrada en bronce sobre la piedra del Rincón Martiano del Colegio. Pero todo era muy externo, muy litúrgico sin sentimiento profundo. Aún recuerdo el desfile que hicimos junto con los colegios de la Víbora en la plazoleta junto al Instituto de la Víbora, que hoy se denomina Plaza Roja. Entonces nunca pensé que de los Maristas iba a terminar en el Instituto de la Víbora como alumno nocturno, hasta que en definitiva se cerraron todos los centros de la Enseñanza Media en el país. Recuerdo que 1953, junto con las celebraciones del Centenario de José Martí, había comenzado como el año de “Un glorioso Cincuentenario al Servicio de Dios y de la Patria”. Un mensaje de Monseñor Enrique Pérez Serantes, Arzobispo de Santiago de Cuba (Primado de Cuba) fue difundido en el ámbito escolar; y en su último párrafo nos decía textualmente: “Dichosos vosotros jóvenes alumnos de los Colegios fundados por los hijos del gran Champagnat; suerte inmensa la vuestra de recibir o de haber recibido, queridos ex -alumnos, tan esmerada educación de maestros tan dignos de esa elevada misión. Amadlos como a vuestros segundos padres, bendecid el día y la hora en que para dicha de Cuba se incorporaron a nuestro magisterio religioso y haceos siempre dignos de ellos.” La Memoria de aquel año, traía una dedicatoria entre las múltiples que siempre publicaban que decía así: “A Cuba, riente tierra, nuestra amada Patria, Hospitalaria siempre en el glorioso CENTENARIO DE SU HEROE EPONIMO, EL APÓSTOL DE NUESTRAS LIBERTADES: JOSÉ MARTÍ.”. Por otra parte el Ayuntamiento de La Habana, había decidido cambiarle el nombre a la Calle San Mariano (Nuestro plantel estaba ubicado en el cuadrante de la calle San Mariano, José Antonio Saco, Vista Alegre y Luz Caballero, en donde aún hoy se levanta lamentablemente muy deteriorado, el espléndido edificio de una manzana en el que se asentaban los Maristas de la Víbora. Debo decirles que cada vez que paso por aquel lugar y veo la desidia con que se ha mantenido una construcción tan sólida y patrimonial, siento un profundo desgarramiento interior por lo que considero como tanta desidia en dejar destruir lo que tanto esfuerzo costó y que en definitiva es parte del patrimonio urbano de nuestra Habana querida, que tan maltratada a estado en estos últimos 50 años. Pero regresando al acuerdo al acuerdo del Ayuntamiento Habanero, evidentemente promovido por el Concejal Gutiérrez Macún que vivía cerca del plantel y que tenía un hijo suyo estudiando allí, les transcribo un párrafo publicado en la Memoria escolar de aquel año : “ Por cuanto: Estando próximo a celebrarse el CINCUENTENARIO del establecimiento y fundación en CUBA del COLEGIO CHAMPAGNAT, el Ayuntamiento tiene la oportunidad de hacer patente ese homenaje, en nombre de la Ciudad de La Habana, proyectándolo a la memoria del Fundador de la Orden de los Hermanos Maristas imponiendo su nombre a la Calle San Mariano donde reside dicha Congregación Religiosa…” También en la publicación escolar “Revista Maristas” de tirada mensual en Junio de 1955 con motivo de la Beatificación del Fundador de los Maristas hoy San Marcelino Champagnat, se publica una foto en la antigua calle San Mariano de una ruta 14 de los Ómnibus Aliados ( una empresa cooperativa de transporte público en La Habana de entonces) que en su banderola frontal llevaba destacado con grandes letras muy visibles, el nombre M. Champagnat, anunciando una de las calles por donde transitaba regularmente entonces. Bajo el título FOTOS HISTÓRICAS, al pie aparece la siguiente inscripción: “Espléndida mañana en la calle San Martiano (6 de junio de 1953). El Mayor Habanero descubre una tarja por la cual cambia el nombre de la vieja vía para que en adelante se llame ‘Marcelino Champagnat’. Por esta calle hacen su recorrido muchos ómnibus de la Ruta 14 que ostentan en el frontis el nombre del beato: M. CHAMPAGNAT.” Estos fueron los acontecimientos que más se destacaron aquel año aciago para la mayoría del pueblo cubano. Realmente en intramuros estábamos en un mundo aséptico, que pronto se rompió para mi persona. Hubo a inicio del año un desfile de declaraciones de personalidades de la época que nos visitaron o que simplemente se dirigieron a nosotros. 1953 fue un año pletórico de adjetivos, frases grandilocuentes y a la vez silencio sobre el verdadero drama que internamente había comenzado a desangrar a la sociedad cubana del momento. Obispos, dignatarios, doctores y generales un conjunto complejo y múltiple. Baste mencionar una relación de nombres, títulos, presentaciones grandilocuentes y cargos: S. E. R. Dr. Manuel Cardenal Arteaga, Arzobispo de La Habana; Monseñor José Burzzio Nuncio de SS; Monseñor Alfredo Müller Obispo Auxiliar de La Habana; Monseñor Dr. Enrique Pérez Serantes Arzobispo de Santiago de Cuba, Dr. Clemente Inclán Rector Magnífico de la Universidad de La Habana, Dr. Manuel Infiesta Profesor de Derecho Constitucional de la U.N. ex alumnos Marista; Dr. Coronel Enrique Quiñones Héroe de la Independencia; Dr. Gabriel Pichardo Moya Presidente del Tribunal Supremo; Monseñor Evelio Díaz Obispo de Pinar del Río, Dr. Luis C. Bello a quien nos lo presentaron con el título de Gloria del Catolicismo Cubano; Dr. Emeterio Santovenia Presidente de la Academia de Historia de Cuba; Dr. Manuel Gutiérrez Macún Concejal del Ayuntamiento de La Habana y muy conocido por su participación en un programa de Televisión que se denominaba “La pregunta de los 64,000 pesos”; Dr. Ricardo de la Torre Arquitecto y catedrático de la Universidad Nacional, Dr. Manuel Dorta Duque político católico; General Gispert Gloria de Nuestra Independencia, Dr. Carlos Johnson Secretario de la Asociación de Padres de Alumnos y Catedrático de la Universidad Nacional; Dr. Alberto Martell Presidente de la Asociación de Padres de Alumnos y Catedrático de la Universidad Nacional, Sr. Rafael Rubí Comentarista de la C.O.C.O y ex alumno Marista, Dr. Ramiro Guerra presentado como ilustre historiador y eminente periodista. Aquel último año de la primaria mi espiritualidad entró en crisis junto con la otra crisis mayor que a mi alrededor veía por todas partes y que en aquellas declaraciones de frases escogidas y para impresionar, no se reflejaba ni siquiera se insinuaba. Mis sentimientos internos se resistían a entender aquello. No se correspondía con la moral, la ética, la cívica y la Religión. En mi casa veía acercarse una ruina que años después se hizo realidad. Los políticos hablaban del orden constitucional y Fidel había planteado su tesis de la lucha armada refrendada con la acción del Moncada. Así fue que salí del cascarón de niño con todo resuelto y comencé en la Acción Católica, de lo cual he venido hablando en los anteriores capítulos. La mística mítica se rompió como si fuera un jarrón de cristal con una caída estruendosa junto a mí. Aquel golpe fue determinante para definir mi vocación religiosa en búsqueda de un camino de luchas que terminó en una militancia comunista. Algo extraordinario y contradictorio para la época, así como con todo lo que me habían explicado durante años sobre el Comunismo. Más adelante en próximos capítulos explicaré eso. Mis recuerdos hoy unen y superponen fechas que a veces ya no me resultan cronológicas, porque los acontecimientos, mi sentir interno ante todo lo que he vivido y las reflexiones que hago actualmente agrupan consecuencias de gozo, angustia y preocupación sin discernir mucho el momento de cada una, para mí es la suma de todo lo que he vivido. Cuando la vida se puede resumir tal y como la estoy tratando de hacer en esta serie testimonial, comprendemos en la profundidad del tiempo muchas cosas que durante su acontecer realmente no la podíamos aquilatar en su verdadera trascendencia. En esta misma dirección y en paralelo, continué avanzando dentro de la Acción Católica en donde me encontré con un movimiento obrero organizado en la JOC y tuve contacto con un pensamiento como el del Padre Oslé, un jesuita al que en la distancia admirábamos porque era un paradigma en nuestras mentes. Uno de los lemas que la JOC enarbolaba con fuerza “Ni bestias ni máquinas: Hijos de Dios” tenía encerrada una lógica tomada del Evangelio, que se enfrentaba a los conceptos elitistas de la burguesía católica que se movía en el entorno de la iglesia de Jesús de Miramar y otras de la zona, porque era una voz obrera que sonaba con fuerza. Aquellas ideas, junto con nuestros análisis sobre la situación insostenible que encontrábamos en las calles a donde habíamos marchado a evangelizar, fueron factores de movilización que actuaban sobre mi conciencia con fuerza. Todo no resultaba ser tan idílico como nos lo habían contado, en donde el martirio de los mártires del Cristianismo primitivo en Roma, aparecía plasmado en un grabados con colores brillantes y orlas doradas. En las calles, sucedía crudamente lo mismo que en la realidad coloreada de aquellos grabados de mártires en las estampas y libros a nuestro acceso, pero era en cambio real y muy fea tal y como fue de verdad en la Roma de los Césares. Estaba presente ante nosotros el hambre de los solares, del barrio marginal de la Cueva del Humo que habíamos comenzado a visitar en labor pastoral. No podíamos entender que los criados tuvieran una misa aparte y no pudieran ir a la misa de sus patrones si así se les posibilitaba en aquellos templos enclavados en los barrios donde habitaba la alta burguesía del país. Aquellas lógicas según decían los defensores del horario especializado se fundamentaban en compromisos de trabajo. No lo podíamos compaginar con el domingo día de descanso en el que todos por igual debíamos asistir a la liturgia eucarística. No estábamos en contra de que hubiera horarios muy tempranos pero no para criados sino para todos. De igual forma había comentaristas de televisión y recuerdo uno muy carismático que planteaba muchas cosas interesantes y justas, Fray Jaime de Aldeaseca en su programa “Mientras que el Mundo Gira”, famoso en aquellos años, pero en su entorno se manifestaba un ambiente de elite que yo conocía bien por mi origen, que no me convencía del todo. Puedo decirles que en estas circunstancias, mi comprensión sobre la división de clases en el mundo entró en mi conciencia sin esos nombres teóricos propios del Marxismo, que años después se hicieron realidad en una lucha revolucionaria dramática que cambió para siempre la sociedad en que me estaba formando. Recuerdo un círculo de estudios en el que nos enfrascamos el 7 de octubre de 1955 en donde analizamos la cuestión social, en nuestro grupo de la JEC “Marcelino Champagnat”. Fueron varios análisis memorables, porque los hicimos libres de toda tutela. Lógicamente con una guía que nos planteaba tres niveles de análisis: Libertad Capitalista; Socialista o comunista; Cristianismo social. Los círculos de esa serie, nos obligaron a prepararnos fuera de los esquemas de un mundo natural e idílico en el que el orden estaba puesto sólo por Dios. Como testimonio de los avatares por los que ha atravesado mi vida, dada la costumbre de archivar y guardar que desde temprano me hice, aún conservo documentos, libretas, libros de actas y publicaciones que han resistido el paso del tiempo y los distintos cambios de residencia y de circunstancias que he experimentado a lo largo de mi peregrinaje terrenal. Hoy trabajo y escribo rodeado de libros, documentos y recuerdos que no sé si cuando yo ya no esté en este mundo, los que vienen detrás de mí los vayan a conservar. Mis deseos es que si lo hagan. Esa es mi voluntad pero más allá del tiempo de vida que me queda en este mundo, solo pueden traducirse como deseos y voluntad pero nada más. Uno de esos testimonios es un libro de actas de Grupo Marcelino Champagnat de la JEC, que recoge resúmenes de reuniones y círculos estudios. En consecuencia, transcribo el que hicimos en conjunto sobre este tema. Lógicamente tendrían que asimilarlo de acuerdo con nuestra visión de 1955, que quizás algunos conserven intacta, y que en mi caso ha cambiado y evolucionado mucho: “3 criterios: 1) Liberal Capitalista: Libertad sin trabajo. Parten de una base falsa. 2) Criterio Socialista o comunista: Problema del mundo comer. Le pide al hombre que le entregue la libertad: Error frente al Liberal Capitalista. En su conjunto es una concepción materialista de la vida. La materia evoluciona. Es una concepción económico- filosófica. 3.- Cristianismo Social: Puntos básicos: Trabajo, propiedad, empresa. Paralelo entre los tres criterios.Cuestión social: ¿Qué es? El conflicto entre el Capital y el trabajo. Entre el poseedor y el poseído.La sociedad está enferma. Hay que hallar la causa que en definitiva crea el problema social.Por cada hombre que se alimenta bien, 3 están mal alimentados. La sociedad está en desorden, no puede satisfacer el derecho a la vida. Esta es la causa revolucionaria en potencia. (Llamo la atención sobre este planteamiento consensuado en el resumen del círculo de estudio, porque denota que comenzábamos a presagiar una situación de inconformidad social que ponía en el orden del día un clima pre revolucionario.)La desocupación: un cáncer. En cuba 750 mil hombres y 250 mil hombres subempleados.Resumiendo Un millón de cubanos “se comen un cable” (expresión muy popular en la época) 30 al 40 % de la población laboral sin trabajo. Problema moral. Juventud ociosa en peligro. Hábitos de vagancia. Se deshabitúa fisiológicamente.Estado de cosas: el egoísmo de los hombres sin dinero. Y de los que dirigen el movimiento obrero. No hay sentido comunitario. A mi me debe interesar el problema de los que no tienen resuelto el suyo. Ha de venir una Revolución. ¡Malditos latifundistas! Lo que nos mata es EL EGOÍSMO de los graduados católicos!!!: Prepárate bien para que salgas bien. ¡Egoísmo! La juventud es generosa. Espantosa inconsciencia. Los “niños bien”Causas: 1ª.- El que no sufre nada: insensible 2ª.- Atmósfera social y familiar: secuestrado de todo lo que pueda herir su sensibilidad . Padres: ¿buenos padres? Por consentidores.3ª.- Padres: confían formación a la escuela. Afirmación “Siempre ha habido…”: 1)Esclavitud: rebelión, cristianismo.- La gente se apega a ideas e Instituciones.2)Servidumbre-artesanado.3)Mercantilismo.4)Proletariado o asalariado. Paso a paso el hombre se ha ido liberando de de la opresión… Liberalismo caracterizado por: - Religioso: Lucero- Filosófico: Enciclopedistas.- Político : Revolución Francesa (Burguesa)- Económico:1) Ley de libre concurrencia. Competencia.2) Ley de oferta y demanda Problema social moderno (puntos resumen):- 1767 Máquina de vapor - Watt. Revolución industrialLa máquina se aplica a la industria y genera un cambio.Antes de Watt : 3 fuerzas fuego, agua y viento.Trabajos manuales- artesanos- Talleres familiares. Efectos de la Revolución Industrial- Máquinas: 1) Desplaza hombres. Desvinculación de la Iglesia: irreligión.Del campo para la urbe.2) Requieren de gran capital3) En un principio: prosperidad enorme, y después??4) Problemas de vivienda.5) Aumento enorme de la población6) Superproducción. Solo lucro:a) libre competenciab) oferta y demanda. Continuación con conclusiones. 14 de octubre de 1955. CUESTIÓN SOCIAL. DERECHO DE PROPIEDAD. Derecho: facultad de hacer o no hacer algo.Derechos inalienables ( a la vida: integridad física y moral)Libertad material y libertad moral.Derecho de disponer de algo suyo con exclusión de los demás. Tener algo.Bienes:- consuntivos : su propiedad indiscutible- productivos: discutible. Planteamientos:- COMUNISTA: No deben ser propiedad privada.- CAPITALISTA –LIBERALES: de particulares.No interferencia del Estado.- SOCIAL CATÓLICOS:. Dos funciones: una social. Otra Individual.Cuestión básica: Si los bienes productivos deben ser o no propiedad privada. Conclusión:- Toda la comida es de todos. Destino común.- El uso de los bienes productivos para ser rectos ha de ser ordenado.- El disfrute garantizado por la propiedad privada. El derecho de la propiedad privada ha de ser limitado.La limitación estatal garantiza que nadie traspase el límite.- Privada: uso y disponibilidad.- Colectiva: solo uso. Acciones de trabajo: un sistema para difundir la propiedad. Dos derechos fundamentales: a la vida, a la libertad. Y la propiedad debe garantizar ambos”. (Fin de las citas del acta resumen de los círculos de estudios) Como se podrá apreciar nos fuimos introduciendo poco a poco en un mundo de conceptos sociales que no estaba contemplado en los currículos escolares que hasta esos momentos habíamos cursado y que me obligó a buscar bibliografías e informarme en libros y publicaciones que estaban en el Índice que los prohibía para los católicos. Además nos influía todo lo que experimentábamos, los del conjunto que nos reuníamos en aquellos círculos, como consecuencia de nuestras acciones y vivencias prácticas. Todo aquello comenzó poco a poco a apartarnos de los conceptos dogmáticos en que nos habíamos estado formando y en mi caso y en el de otros condiscípulos y compañeros de Acción Católica que dentro de la JEC nos motivamos con una vocación religiosa muy distinta a la que estaba reflejada en los grabados , libros y exposiciones vocacionales a los que asistíamos como parte de nuestra formación. En definitiva algunos entre los que me encuentro, llegamos a la conclusión que teníamos por delante dos caminos vocacionales: uno el púlpito y el otro la lucha social y que quizás deberíamos hacerlos coincidir. Optamos entonces por sembrar en el camino del púlpito, pero con una proyección social. Estos círculos cuyas conclusiones fueron plasmadas y escritas en un libro de actas que conservo en mi poder como ya les expliqué, fueron realizados dentro del grupo de la JEC de los Maristas de la Víbora. De aquel grupo junto con otro compañero me orienté hacia el Convento San Juan de Letrán de los frailes dominicos en el Vedado Habanero, el que comencé a visitar todos los sábados. Allí comenzó otra etapa definitiva de vocación que por esas bifurcaciones que tiene la vida, me llevó de mis aspiraciones sacerdotales a la lucha revolucionaria que me forjó definitivamente en un comunista cristiano. Entonces no conocía las experiencias de Alfonso Comín y del Padre Llanos, jesuita, ambos militantes comunistas españoles. Esto lo conocí de viejo, cuando ya lo había experimentado personalmente. Finalmente les reitero mi correo electrónico con el propósito de que puedan trasmitirme dudas, criterios, opiniones y preguntas: fsautie@yahoo.com


